La paradoja de  la hormiga

-Dime hormiguita ¿A dónde vas con tanta prisa?
-Voy a recoger las migas de pan que, como cada día, hay al lado del banco del jardín antes de que se las coman los pajaros.
-Esas migas se me han caido a mí, siempre salgo a almorzar al jardín.
-Así que tú eres quien me alimenta cada día.
-Dime hormiguita ¿A dónde llevas las migas que recoges?
-Las llevo a mi hogar, un hueco en un ladrillo de la pared de esa casa.
-Esa casa es la mía, ahí vivo yo.
-Así que tú eres quien me proporciona un hogar.
-Dime hormiguita ¿Cómo aguantas el frío del invierno?
-Cerca de mi casa pasa una tubería que lleva agua caliente y me proporciona calor todos los días.
-Esa tuberia es la de mi calefacción, yo la enciendo todos los días.
-Así que tú eres quien me proporciona calor en el invierno.
-Dime hormiguita ¿Has viajado mucho en tu vida?
-No, nunca he ido más allá del jardín de esta casa, aquí tengo todo lo que necesito.
-Esta es mi casa y este es mi jardín.
-Así que tú eres quien me proporciona todo lo que necesito para vivir.
Dime, ser que me proporcionas todo lo  necesario para vivir, ¿Qué vas a hacer con ese traje tan extraño, con esa mascara y esa máquina que llevas a la espalda?

-Voy a fumigar el jardín y la casa.