El vaso al fin se ha colmado del todo por ti,
silencio oí esperando en la reserva
tu próximo silbido.
Si siempre has creído
que estaría ahí a pesar de todo,
que sin ser regado podía vivir,
acabarás comprobando que no es así.
Porque el que espera desespera
y la planta que no se riega muere,
y aunque yo espero y no desespero,
como la planta que no se riega muero.

Si me esperas y no llego,
si me llamas y no contesto,
puede que ya no este ahí.
Si ahora que te acuerdas
no me puedes encontrar
y cuando te olvidaste
no me saliste a buscar,
quizá yo me haya olvidado donde estás,
quizá ya no esté en ningún lugar.

Si crees que con palabras
o con débiles intenciones
vas a poder evitar mi destrucción
está claro que nunca has mirado,
que nunca has sabido quien soy.
A la noche, justo cuando muere el sol,
puedo recordar tus castillos hechos en el aire,
o tus declaraciones de futura verdad
perdiéndose en la irrealidad que me quisiste enseñar,
y me ahogo es esta lámpara de cristal
esperando que me llames para cumplir tu deseo.

Si me esperas y no llego,
si me llamas y no contesto,
puede que ya no este ahí.
Si ahora que te acuerdas
no me puedes encontrar
y cuando te olvidaste
no me saliste a buscar,
quizá yo me haya olvidado donde estás,
quizá ya no este en ningún lugar.

El día que me necesites y no aparezca,
é se será el primer día que me eches de menos.
Justo ese día cuando no llegue
no podrás echarme toda la culpa a mí,
porque tú te has encargado de dejar
que las palabras se las lleve el tiempo,
te preocupaste más de seguir el brillo
de baratijas que viste a lo lejos
que cuidar un poco de lo que tenías al lado.
Y si crees que estaré ahí a pesar de todo,
recuerda que el fuego sin leña muere.

Si me esperas y no llego,
si me llamas y no contesto,
puede que ya no este ahí.
Si ahora que te acuerdas
no me puedes encontrar
y cuando te olvidaste
no me saliste a buscar,
quizá yo me haya olvidado donde estás,
quizá ya no este en ningún lugar.

 
AtrasIndiceAdelante