Allá a mediados de Noviembre de 2003 sentí la necesidad de escribir algo y empecé a hacer unos textos, pero no me parecieron lo suficientemente buenos, así qué pensé que podía hacer y se me ocurrió que quizá fuera beneficiosa una influencia externa. Pensé en Iago, que podía tener cosas que decir, y le propuse hacer algo juntos; él acepto y ahí empezó “En Boca de Nadie”.
El método de trabajo no fue muy diferente a otras ocasiones, aunque esta vez ha sido más interactivo y con una crítica y revisión previa a la publicación.
A nivel personal “En Boca de Nadie” abarca el periodo de Junio de 2003 a Marzo de 2004, un periodo lleno de sensaciones y recuerdos que muchos de ellos están sumergidos en los textos. En Boca de Nadie es donde estamos, esperando demasiado de lo que poco nos puede dar, volviendo a casa cada noche con menos de lo necesario. “En Boca de Nadie” fue engendrado en el frío y la oscuridad del invierno y nace a la luz de una primavera emergente tan desconocida como si nunca nadie hubiera hablado de ella.
A quien lea “En Boca de Nadie” e intente hacer un ejercicio de suposición de lo que quieren decir los

textos para el autor le sugeriría que no se convenza de que la interpretación correcta es la primera, quizá lo sea la tercera o la cuarta, o quizá sea simplemente lo que pone. En todo caso, tal y como dice el poema, “Las cosas suelen mostrarse como cosas/ y lo que de ellas se evoque está en quien evoca”, así que lo mejor es que cada cual se quede con lo que signifique para sí, si es que significa algo. Además ya dice el poema que “Nunca comprenderás/ que dice esta canción/ nunca lo entenderás…” a menos que alguien lo explique.
Por ultimo me queda desear que estos textos que aquí hemos reunido sean agradables a quien los lea y a poder ser que signifiquen algo, pero si no es así tampoco pasa nada. Las cosas son como son, y a veces en la vida estas cosas no salen como nos gustaría…


“Dejemos que lo inevitable nos contamine”

Luis Sáez
Santiago de Compostela 15 de Marzo de 2004

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