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Si pudiera,
sería poeta,
para crear algo muy bello,
tan bello que lo olvidaría
antes de poder escribirlo,
no fuera ser que escondiera
demasiado de mi verdad.
Si pudiera hacerlo,
te daría un beso,
uno que fuera eterno,
que durara hasta el fin de mis días,
para probar una muerte distinta
que no fuera tan triste como las mías.
Si tuviera
que explicarte
el motivo de mi marcha,
pospondría ese momento
hasta el día en que sintieras
que tu ser no está presente
cuando pierdes lo que amas.
Si me
fuera posible,
haría que me olvidaras,
como si nunca hubiera estado aquí,
dejando que todo se te vaya,
guardando los recuerdos para mí,
y preocupándome yo por lo que no harás.
Si tuviera
que escapar
de este mundo que he creado,
debería perder antes
todo el juicio que me queda
para ver algún camino
que no vaya a dar a ti.
Si tú
me preguntaras
qué es lo que más he querido,
no sería de justicia,
ni tampoco verdadero,
negar que es estar contigo
lo que más he deseado.
-Iago
Rodríguez y Luis Sáez-
Si encontrara
el camino a la felicidad,
y la única condición para conservarlo
fuera olvidarte,
lo que haría sin dudar,
sin perder un solo segundo,
sería darle la espalda y olvidarlo.
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