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Atrapado entre dos
mundos
me he sentado a recordar
todo aquel momento
que el tiempo me ha robado
sin darme una oportunidad.
Hubo una ocasión
en que todo era esperanza,
la felicidad como utopía
que pasaba por mis manos
con el riesgo de quedarse.
Transformada en ti
la ilusión se apodera de mí,
para un sediento amenazado
todo se torna transparente,
insípido, inodoro y líquido…
Desde aquel instante
ya no hay nada en mi cabeza,
sólo el polvo remanente
de los sueños incumplidos
que me impide respirar.
Cuando todo había muerto
me has devuelto la vida,
a ti te debo la reacción,
y sólo a ti te corresponde
todo mi agradecimiento.
Tú me diste luz para despertar
y quitaste el aire para vivir;
el mayor de los amores
es capaz de convertirse
en la mayor desesperanza.
Es tan difícil llegar al final
cuando el tiempo se ha parado,
que vendrá antes mi muerte
de olvidar que tu persona
es lo que más yo he amado.
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