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Esta mañana
me decidí a caminar,
nada más partir pude verlo,
ver el Sol luchando por salir del horizonte,
y éste ardiendo en la lucha,
una lucha perpetua
que nada ha fraguado.
El camino se abría
entre animales esperanzados,
algunos sin pastor
y otros mal guiados,
aire y alimento es cuanto necesitan
aire y alimento…
Mi trayecto transcurría
por la orilla de un gran río,
sorprendido vi su final
en un lago oscuro.
Allí acababa todo,
el manantial termina su misión.
Al otro lado del
lago había una figura,
parecía una persona.
Lo saludo pero nadie responde,
sólo observa el lago, oscuro, inmenso.
Se gira y me mira ausente,
sus ojos se muestran cansados,
parece que esconden dolor, tristeza,
amargura.
Era yo.
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