Nunca confiaría en alguien así…
Me molestaban mis reflejos
y cualquiera era uno de ellos.
Sentíamos lo mismo
y de ello la distancia,
la vida se burla.
Los polos se invierten
y la amistad aparece.
Comprensión común
como el mejor de los orgasmos,
todo es uno.
Los momentos que el olvido se lleva
son el provecho de la existencia.
Cuando todo sobra
y se agotan los recursos inútiles,
los fantasmas llaman a la puerta.
Vienen a molestar, y te salvan,
evitan la sentencia.
Finalmente
me doy cuenta,
la desidia deviene en necesidad.
Sin tenerla habría muerto y
el olvido es un cristal opaco,
pero resquebrajable.
Los momentos
que el olvido se lleva
son el provecho de la existencia.
Siempre
confiaré en alguien así…