Emigrante hacia tierra extraña,
me marcho y ya pienso en volver.
Aunque no temo lo que me espera
lloro por lo que dejo atrás.
Sé que si en mi tierra
nunca he podido hallar lo que anhelaba,
nada en tierra extraña voy encontrar.
Atrás, lejos ya, quedan en solitarios hospedajes,
durmiendo el sueño del no despertar
seres que he querido,
seres que he de recordar.
También abandono en silencioso llanto
a los que me han visto marchar,
y a los que sin verme ni recordarme
son estandartes a visitar
en el campo de la vida,
en esta batalla de triste final.
No sé cuándo volveré,
tan siquiera sé si algún día he de volver,
p ero desde que inicié la marcha,
mi única esperanza, mi único deseo,
es volver a caminar entre los verdes bosques,
por los valles de agridulce recuerdo
y respirar el aire de mi tierra,
de la tierra que me ha visto crecer.
Si por infortunio,
mi vida ha de acabar en tierra extraña
que lleven lo que de mí quede a mi tierra,
allí me han de llevar
para que la tierra que me ha visto nacer,
crecer y sufrir me acune al fin con tiernos brazos
y me conceda el reposo que en vida
no he podido ir a buscar.
Luis Sáez 9/8/2000 Les Gunyolas
/ Avinyonet / Vilafranca Del Penedés / Barcelona
© 2000 Luis Sáez
Publicado 2000 Luis Sáez