La Niña de las Estrellas

Caminando con mis botas nuevas,
marcando el ritmo a golpe de tacón,
me salvan del mundo mis gafas de sol.
No volveré a pensar en filosofías de bolsillo
ni en finales justos para guiones desquiciados
que pecan de contar demasiada realidad.

Hay una niña que ríe jugando entre estrellas
a canicas con planetas,
y le da igual.
Cantará alegremente al verme llegar
aquella canción que tarareamos nada más despertar,
mientras moríamos sin saberlo,
escondidos bajo el sol,
cada uno en su cuento terminal.

Caminando con mis botas viejas,
marcando el ritmo a golpe de bastón,
me salva del mundo no ver por donde voy.
Sonreiré al señor cura al saludarlo
sin que sospeche lo que le haré a su hija
esta noche cuando se vaya el sol.

Hay una niña que ríe jugando entre estrellas
a canicas con planetas,
y le da igual.
Mi niña recordará la primera vez que hizo el amor
simplemente como una más,
y yo recordaré que nada quiero recordar,
mientras morimos sin saberlo,
escondidos bajo el sol,
cada uno en su cuento terminal.