Derivas

No hay peor ciego
que aquel que no quiere ver
y no hay peor ceguera
que un sueño que no se puede abandonar.

Quien escribió un guión que representar
no busca amor si no actores,
y vivirá, sin dudar, creyendo
que tiene el derecho a reclamar
que le quieran como le parezca,
por que lo importante es bajar el telón
habiendo cumplido con el libreto
sin que importe si el actor
tenía algo que aportar.

No es lo mismo querer a alguien
que querer a alguien para uno;
derivas por tu escenario
creyendo saber lo que es amor
cuando sólo has querido perder pie
para que tu sueño tome posición.

Hay veces que la vista se nubla
y se hace difícil diferenciar
lo que es de lo que se cree ver,
pero si los ojos no dicen verdad
siempre queda la cabeza,
que aparte de para llevar el sombrero,
sirve de vez en cuando para razonar,
aunque esto suponga el dolor
de condenar el deseo a un voto de ayuno
que no sabe lo que es el final.

No es lo mismo querer a alguien
que querer a alguien para uno;
derivas por tu escenario
creyendo saber lo que es amor
cuando sólo has querido perder pie
para que tu sueño tome posición.

No hay nada más absurdo
que negar una derrota consumada
y nada hay más triste
que un sueño que ha sido derrotado.