Órdago
Aún tengo un órdago
al alza
escondido en mi cartera
que se ha podrido de tristeza,
ahora sólo quiere elixir marroquí
y poder volar por el cielo.
Si tú fueras más
consecuente
yo seria una consecuencia,
tendría carné de socio
y podría entrar en zapatillas
de deporte.
A estas alturas de concierto
me conformo con lo que me ofrezcas,
cualquier versión me parecerá buena,
aunque sea una Lady Blue
perpetrada a trompeta.
Esa luna llena de noche
abarata el precio de la química
y aburre a la ropa en el armario,
si no fuera tan reticente
dormiría con la boca llena.
Ahora ya sé que es hora
de irme,
aunque no olvidaré el camino de vuelta,
regresaré a casa junto a mi madre,
que aunque no sea mucho
es la única que aún me quiere. |