La
Boca del Diablo
Nunca
quisiste mirarlo al pasar
hasta que otro lo cogió,
hasta que otro mordió
sus pechos delante de ti.
Despreciaste
la Boca del Diablo
hasta que un hombre
la quiso para sí.
Mandaste
a Mercurio a buscar
un pedazo de mundo
donde poder encerrarle
y llenar de gusanos su amor.
Corrompiste
sus besos dándoles razón
y dedicaste grandiosas canciones
que contaban sus hazañas antiguas
y lo temprano que murió.
Despreciaste
la Boca del Diablo
hasta que un hombre
la quiso para sí.
Con
malas artes conseguiste lo ajeno
y mordiste pechos con desgana,
hasta que con magia sin arte
abandonaste en otro Venus
la Boca del Diablo. |