Oh
sí, Septiembre de Luces
De
rodillas ante el altar
que yo mismo te construí
dejo caer las últimas lágrimas
antes de sonreír recordando
la historia de Israel.
Sé
de sobra como acaba la canción
y tú también deberías saberlo:
acaba igual que empezó,
silencio antes y silencio después;
silencio mientras arde
el altar que yo te construí.
Tus fotos, tus cartas
y hasta el recuerdo de tu voz
sen van ahora con el humo.
No
es noche de San Juan,
pero la hoguera que hice
con lo que tenía de ti
ilumina esta noche de Septiembre,
mientras, salto y río como un loco
al ritmo de la música de los Doors.
Oh sí, Septiembre de luces. |