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Vendiste
Siempre
hablaste muy alto,
todos te podían oír.
Dejaste un rastro de oro y fe
presumiendo de que estarías allí
justo el día después
para curar las heridas
que se pudieran curar.
Tú, tú vendiste el mundo
mucho antes de que dejaras de sonreír.
Cuando
nadie me quería
y todos me decían la verdad
llegaste para sonreírme
y decir que me querías de corazón.
Hicimos cosas, que nunca creí hacer,
en lugares creados sólo para ti.
Tú, tú me vendiste
mucho antes de decirme adiós.
Siempre
hablaste muy alto
para que nadie pudiera oír
lo que en realidad estabas pensando.
Mentiste mirando a los ojos
para que nadie dudara de ti
mientras en las sombras
negociabas con el diablo.
Tú, tú vendiste el mundo
y me vendiste a mí
para comprar tu asiento
a la derecha del mejor
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