Superman

Todo eran casi sonrisas
hasta que el más tonto llegó,
con su mirada extraviada
y sus ganas de morder sin tragar.
Me empieza a hervir la sangre
al ver en que ocupa su mano
y su descerebrada actitud.
Lanzo señales al aire
e intento gritar llamando a Superman.
¡Ven e intenta salvarnos!

Con la calma agobiante
de al que todo le da igual,
mientras un músico gordo
le canta a papá y a mamá,
los silencios y los gestos se suceden
arañando la porcelana
que se supone debía cuidar.
Empiezo a sentir los arañazos
en la carne aunque no sea mía.
A estas alturas pienso en llamar a Batman

Sobrevolando el escenario llega Superman,
sabiéndose más fuerte que los demás,
coge a la chica en sus brazos de acero,
Superman siempre me pareció un poco cabrón,
y se van volando dejándonos a todos atrás.
Al final todo el mundo contento:
ella por poder llegar más alto,
él por conservar algo que agarrar que sea de cristal
y yo…
Superman siempre me pareció un poco cabrón.

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