|
Principio Homeopático
Tomé
veneno para el alma,
mientras miraba hacia ti,
confiando que esa dosis escasa
me hiciera inmune a tu voz.
Y
recordando pasajes de otros tiempos
me encontré sonriendo amargamente.
Convertí en droga tu veneno
y enganchado un poco más
estoy tan enfermo que ya no tengo remedio.
No
vuelvas a decir que soy un cobarde;
que por lo menos yo tuve la valentía de callarme,
que tú que tanto hablas, después no mueves un dedo.
Por lo menos supe ser un cobarde y no marcharme.
Tomé
veneno para el alma,
mirando tu foto robada,
confiando que esa dosis excesiva
me hiciera creer que estaba a tu lado.
|