Las Calles de la Ciudad

Las calles a oscuras
patrulladas por señoritas
que viajan sobre tacones imposibles
y por hombres que no ven
más allá del escote
que les permite el alcohol.

Un pub en semioscuridad
donde la marea humana
se rige por el ritmo de una melodía
escupida sin sentimiento desde la pared.
Yo con mi copa en la mano,
tú con tus miradas de diosa del amor.

Quizá te cuente mil cosas,
casi todas serán mentira,
quizá sólo una verdad,
aunque en esta tormenta de trampas
lo único importante es hablar.

Es fácil olvidar cien horas de noche,
difícil un minuto del día.
Abandonar las calles de la ciudad es fácil,
pero abandonarte a ti jamás.

BuenoÍndiceNo