La belleza innegable de los hechos tristes
Cae la luz naranja
sobre el agua sucia del río,
se refleja en las calles mojadas
la luz naranja de reloj.
Ayer en Picadilly,
hoy
en Cervantes viendo llover.
Tantas palabritas de rebote,
es tal la belleza que desprenden,
tal el grado de felicidad
que sólo puedo sentir tristeza.
Casi agotado el tiempo de viajar
las estaciones se vacían,
el metro ya ha salido
y tanta belleza no la puedo negar.
Ayer en Trafalgar Square,
hoy en casa
escondido del amanecer. |