Pequeña marioneta
Los hilos tirantes obligan
a manejarse con fuerza
en las dimensiones del teatro:
envejecer, morir.
No volverás a casa
pequeña marioneta,
dejarás que el payaso
te abrace en las escaleras
antes del amanecer.
Has perdido lo único
que se suponía
no debías perder,
ahí con calma,
escribiendo canciones y poemas.
En cien bares, mil noches,
por una sola mirada
habrías vendido tu alma;
y esta vez no volverás a casa
pequeña marioneta.
Palidecen las páginas
que han sido escritas
ante el argumento de la obra:
envejecer, morir.
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