Al amanecer
El frío de las seis y media,
el canto del gallo tan estridente
y la velocidad de las nubes
en el cielo
siempre desconocen las ausencias
que están cerca.
El canto de las ranas a lo lejos,
el pálido azul del cielo
y poco más de un cuarto de luna
en el cenit
rara vez son suficientes. |