Muchas gracias
Gritaban nuestras voces en la radio
a favor de la nueva revolución industrial;
tú tenías aquella forma tan graciosa de decirlo,
como si fuera verdad que a tu padre le daba igual.
Pintaste con sangre aquel capó una noche de Julio
y después corrimos como tontos debajo de la lluvia de los aspersores;
desayunamos bacon con mayonesa y aún llegamos a tiempo
de hacer otra vez el amor en el aeropuerto antes de salir hacia Londres.
Perdí la borrachera en un minuto camino del Atlántico
al comprender que en aquella película algo estaba mal.
Corrí hacia casa resbalando en las tapas de alcantarilla y llegué a tiempo
de ver que nada de aquello era real. |